miércoles, 20 de julio de 2011

El cuidado dental en la Enfermedad de Huntington



El CUIDADO DENTAL

La dentadura de los enfermos de Huntington no es por naturaleza   diferente, ni peores que las de otros  individuos pero,  a pesar de ello, a la hora de la verdad, dichos enfermos presentan muchos más problemas. Además,  para los dentistas, el tratamiento de estos enfermos puede acarrear varios problemas; ya que se enfrentan con personas que, a pesar de que necesitan un elevado número de empastes bucales, son incapaces de abrir la boca o permanecer sentados de manera apropiada. También pueden presentarse dificultades financieras, de transporte, de acceso a los consultorios o de apatía o disgusto por parte del enfermo o los familiares. Todos estos factores contribuyen a que el tratamiento dental sea poco efectivo.

Generalmente, cuando los pacientes presentan problemas tan  importantes el dentista suele aconsejar que se saquen todas las piezas para colocar una dentadura postiza, pero, en el caso de los enfermos de Huntington, esta solución es el comienzo de nuevas dificultades. En principio, una dentadura postiza permanece en su sitio por succión, aunque también tiene mucha importancia la tensión de los músculos faciales que la sujetan en su lugar. La actividad de dichos músculos es un reflejo automático. En los enfermos de Huntington esta musculatura  se encuentra desequilibrada y con los movimientos involuntarios es fácil que puedan sacar la dentadura de su lugar de manera espontánea y por desgracia demasiado frecuente. Para estas personas la hora de la comida se transforma en algo demasiado complicado, poco apetecible y  lento debido a sus dificultades para tragar. Por otro lado para los enfermos que no se coloquen la dentadura se aproxima un período de pérdidas de la propia estima debido al desagradable cambio que se va a producir en su rostro, sus labios perderán su soporte y sus  pómulos se hundirán. 

Ante la pérdida de piezas bucales la mejor solución es la de los implantes. Es una técnica cara pero que cuenta con muchos beneficios pues al contrario de lo que ocurre con las dentaduras postizas el enfermo mantendrá la misma eficacia que con sus piezas propias lo que aumentará su calidad de vida. 

PROBLEMAS ESPECÍFICOS Y SUS CAUSAS  

Las razones que dan lugar a dichas dificultades  tienen dos caras; por un lado la falta de habilidad del enfermo para utilizar el cepillo y el hilo dental de forma apropiada, y por otro la abundancia de azúcar en su dieta. El azúcar procedente de la comida daña, en gran manera, la buena salud de la placa dental produciendo  su posterior destrucción cuando las bacterias bucales lo transforman en ácido. Se sabe que existe un período, que varía de una persona a otra, durante el cual se puede proteger a las piezas dentales del ataque del ácido (por ejemplo tomando minerales después de cada comida) pero si no se hace nada durante unos días, el ácido penetra en las piezas dentales produciendo su destrucción. Por tanto, el hecho de que los enfermos de Huntington necesiten una dieta rica en azúcar unido a su falta de habilidad para mantener limpios sus dientes, da lugar a  la destrucción de piezas bucales que, de  ordinario, permanecen sanas. Además las frecuentes infecciones dañan las encías y los ligamentos que sujetan los dientes al hueso provocando, con el tiempo, la caída de los mismos.

PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES  DENTALES EN LOS PACIENTES DE HUNTINGTON

Hay que tener en cuenta que nos enfrentamos con un caso especial dentro del cuidado preventivo de la población en general. Para empezar los  enfermos y sus cuidadores deben entender la importancia de evitar la caída de los dientes para elevar la calidad de vida del enfermo. La prevención es pues muy aconsejada para aquellos que están en riesgo de padecer la enfermedad, así conseguiremos mantener las piezas dentales en las mejores condiciones antes de que la enfermedad llegue a sus fases más graves. Cuando esto suceda y, ya que el paciente no es capaz de preocuparse por su salud dental es el cuidador quien deber tomar la iniciativa de hacerlo.

LAS ENCÍAS, CUIDADOS PREVENTIVOS

Si conseguimos mantener nuestras encías libres de sarro e irritaciones producidas por las bacterias, consolidaremos su estado saludable. Tendremos que recurrir al cepillo de dientes y al hilo dental, utilizándola con un movimiento de barrido a lo largo de la superficie que no alcanza el cepillo, para lograr una limpieza efectiva.

En el caso de los enfermos de Huntington no existirán problemas en las primeras etapas pero cuando la enfermedad avance, los cuidadores o familiares deberán ocuparse de dicha tarea diariamente. Sería beneficioso utilizar un cepillo dental eléctrico y de buena calidad, tan pronto como sea posible, para desarrollar de esa manera, hábitos de limpieza que luego permanecerán durante el desarrollo de la enfermedad. La acción de masaje que produce dicho cepillo sobre las encías también aporta sus beneficios.

EVITAR LA CAÍDA DE LAS PIEZAS DENTALES

Dieta. Cualquier tipo de comida contiene suficiente azúcar como para provocar la caída de los dientes, sin embargo existen algunas que, además aportan factores de protección de los mismos. Citando al profesor Elsdon Sorey: ”Al analizar un alimento tan natural como la leche, hemos descubierto que, no  solo es un buen protector contra el ácido producido en la placa dental, sino que además tiene el poder de aportar minerales que forman una película protectora en el esmalte dental, por lo tanto a la hora de seleccionar alimentos debemos potenciar el consumo de  los productos fabricados con leche, los productos integrales y las comidas sin refinar. Todos ellos producirán importantes beneficios en nuestros cuerpos.”

Higiene dental. Debemos poner atención en que el enfermo utilice el  cepillo y el hilo dental de manera apropiada, ofreciéndole nuestra ayuda, especialmente si la pasta dental contiene flúor.

El descanso. La saliva fluye mucho menos durante las horas de sueño provocando
digestiones lentas. Por ello es mejor que el enfermo tome la cena un par de horas antes de irse a la cama.

Tratamientos con flúor. Al elegir una pasta de dientes será  mejor que seleccionemos una que contenga una parte elevada de flúor. También es aconsejable que el enfermo se haga un lavado de boca semanal con flúor, bien por sí mismo o acudiendo a un centro adecuado o que  se haga un chequeo cada seis meses en el cual podrá solicitar a su dentista que use una solución de lavado bucal que contenga más flúor.

Acudir a un especialista. El dentista  puede limpiar los dientes para prevenir las infecciones en las encías, aplicar flúor para fortalecer sus dientes y detectar caries cuando aparezcan. Además, podrá utilizar para sus empastes materiales que incrementarán la resistencia de las piezas dentales. Al empastar podrían elegir diseños que alargaran la vida de las piezas sustituidas.

Recuerde que lo mejor es prevenir la caída de las piezas bucales y eso se conseguirá con una higiene adecuada. Si el enfermo ya no es capaz de mantener por sí mismo esta higiene deberá ser usted quien tome las riendas. Con una boca sana y en perfectas condiciones el enfermo podrá afrontar mejor la difícil tarea de la masticación y deglución ya de por sí problemáticas en la Enfermedad de  Huntington.

Fuente: Cuidando al enfermo de Huntington. Una guía básica, publicado por Asociación Corea de Huntington Española (ACHE)

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